La verdad es que echar de menos es bonito, por así decirlo, porque quiere decir que ese alguien ocupa tus pensamientos y necesitas verlo, hablar con él, besarlo, abrazarlo y nunca soltarlo hasta que llega el momento en el que miramos la hora, y vemos que es la hora de retirada.
Es entonces cuando, desearias que se fundiera en tus brazos, cuando lo meterías en una cajita y te lo llevarías donde quiera que vayas. Es cuando el beso de despedida, tiene un sabor diferente... es como si en él le estuvieras diciendo a tu amor:
-No sé cuando nos volveremos a ver, no quiero que este momento se acabe, voy a EMPEZAR A ECHARTE DE MENOS.
Es cuando recuerdas la hermosa y gran sonrisa que esbozó cuando llegabas a esa esquina.
Entonces empiezas a andar y le dices un adiós. Lo ves irse pero... ¿y esa gran sonrisa?
esa sonrisa es a medias, trata de que sea grande, pero no, es tímida... aunque tratemos de disimular que la distancia no nos importa, no es así.
Ambos somos conscientes que hasta la semana siguiente o cuando podamos no nos volveremos a ver, yo pienso en tu camino de vuelta a casa, preocupada por la carretera.
Tú, supongo que pensarás en la noche que hemos pasado.
Pero la agonía es mayor cuando llego a mi casa y aunque hayamos pasado 4horas juntos, piensas... Ojalá estuviera ahora conmigo, ojalá haya llegado bien, ojalá esté pensando en mí ahora mismo, ojalá se haya sentido especial esta noche, ojalá tenga ganas de volver a verme y miles de cosas más.
Es ahí cuando te das cuenta que te duele no tenerlo a unos minutos andando de tu casa, es cuando vas al calendario y apuntas el día que has pasado con él y empiezas a contar los dias que quedan para verlo de nuevo.
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