Es ver a dos personas juntas de la mano, hablando y sonriéndose y es ver salir una sonrisa de mi boca, porque se que a mi aún me queda toda una vida por delante, por pasar a su lado. Pero confirme se van alejando de mi vista, la cara me va cambiando poco a poco.
Y es entonces, cuando, la distancia es amiga de mis sentimientos, y vuelve a mi mente.
Sí, la distancia que me separa de él, esa que cada día que pasa, me dan unas ganas terribles de salir corriendo, y acortar de una vez los malditos kilómetros que me separan de él.
Me acuesto hacía atrás, y mirando al techo me pongo a pensar entre una sonrisa y unas cuantas lágrimas, que ahora mismo tenemos de por medio la distancia, pero que cuando pase un tiempo, llegará ese día en que a partí de entonces le vea y le tenga todos los días del año a casi todas horas. Porque será un SIEMPRE, o al menos, tengo esa esperanza..
No hay comentarios:
Publicar un comentario